Historia, cuentos y algo más...
Escribe: Ruben"Papino" Ciocca.
Músico, cantor popular.
Hasta hoy su vinculación con las letras se dio a través de canciones que compuso y textos creados para murga, una de sus grandes pasiones.
A partir de ahora, en esta sección, muestra una nueva faceta que ponemos a consideración y esperamos sea de vuestro agrado.
¿COCA O NARANJITA?
En rueda de amigos con prolongada sobremesa y viendo al inefable gordo Héctor beber ríos de refresco, reviví "tiempos idos" (como dicen los veteranos) y arrojé el tema al tapete: ¿la Coca o la Naranjita? El causante del rebobine copó la banca. Su adhesión sin restricciones a las gaseosas lo convirtió en una especie de catedrático del tema. Esto comprobaríamos pocos minutos después del comienzo de su exposición.
Punto de partida: comienzo de la década del 60. Héctor en esa época tenía 12 años.
Recuerda: "Desde que tengo uso de razón soy cocacolero. En casa, como en muchos hogares, con los surtidos del boliche, recibíamos varios casilleros de la chispeante Cola del Norte. Otros tiempos, papá tenía el negocio que andaba muy bien y se podía. Ya era el refresco líder. Y te digo más. Contaba mi padre que desde la irrupción de "la Coke" en el Uruguay, año 48, la gurisada antes de decir mamá y papá ya pedía Coca. ¡Igual que ahora! ¿Te das cuenta?".
El gordo es un libro abierto; agarró embalaje y siguió:
"Un párrafo aparte para la Urreta. Sus productos fueron orgullo para Salto y ganaron merecidamente un lugar en la historia de las bebidas refrescantes. Como vos dijiste, la Naranjita. ¡Qué color! ¡Que sabor! ¡Inigualable!. La "común", "la colorada" era "una masa" como dice la muchachada ahora refiriendo a lo más, lo monumental. Sola o para el corte. ¿Se acuerdan?
Una cerveza bien helada con naranjita o un ¾ con fruta. ¡Mamma mía! No tenía contrario. La mandarina, el pomelo... Fahhh...
¿Y la criollita? Puro citrus; hasta la pulpa traían".
Las lágrimas ganan los ojos de nuestro obeso amigo mientras hace la pausa dulce y bebe nostalgia.
Aprovecho qué largó el micrófono para meter "un bocadillo" y recuerdo la "Bidú". Una cola excepcional que aproximaba su sabor al de la Pepsi. Menciono Crush y Lemon Crush.
Ahí se rehace el gordo: "Ya que hablás de gaseosas con limón y de la Pepsi, recuerdo cuando ésta hacía (ya más cerca en el tiempo) la Mountain Dew. ¡Cómo me gustaba!"
Creo sin dudar, que hemos de coincidir.
¿Que no le gustaba al "tío gordi"?
Lo cierto es que más allá de la evocación y los recuerdos, con 60 pirulos, Héctor continúa siendo un feroz consumidor. Arrasa con cuanto refresco se cruza en su camino; sin un ápice de azúcar en la sangre pero cada vez más parecido a un gigante botellón descartable.
P.D.:
Para los que pensaban que el gordo era un improvisado o que payaba sobre la fecha de llegada de Coca-Cola al Uruguay, la barra confirmó horas después de la charla que el desembarco de la multinacional se produjo entre 1946 y 1948. A Salto llegó en el año 1950.
Para diariosalto.com.






