
Historia, cuentos y algo más...
Escribe: Ruben"Papino" Ciocca.
Músico, cantor popular.
Hasta hoy su vinculación con las letras se dio a través de canciones que compuso y textos creados para murga, una de sus grandes pasiones.
A partir de ahora, en esta sección, muestra una nueva faceta que ponemos a consideración y esperamos sea de vuestro agrado.
Cuando el hombre necesita dinero, piensa y repiensa la manera de conseguirlo. Aguza el ingenio llegando a límites casi geniales. Claro que esto resulta más fácil para quienes pretenden obtenerlo por vía ilegal. Se abre un insospechado abanico de opciones. Están los que tienen su tope al tiempo de acometer acciones a contramano de lo permitido y los que traspasan fronteras sin medir consecuencias. En eso andaba el inefable "Nené" o el incorregible "Nené", pues tiene varias en su haber en este tipo de situaciones.
Bohemio perdido, le tiraba la noche, con todo lo que ella ofrece. Mujeres, copas, timba.
Y..., eso cuesta. Para colmo, nunca le gustó trabajar. Ni siquiera el ejemplo de su familia influyó en su carácter. Padre y tío herreros, dedicados afanosamente al taller, de sol a sol, como buenos inmigrantes italianos que eran, secundados por sus mujeres que acompañaban haciendo manualidades sin descuidar las tareas de la casa. Pero él, poquito y nada. Agarraba algún "trabajito" en forma puntual, siempre y cuando no fueran tareas pesadas. Ganaba unos dinerillos y a gozar.
Cuando las reservas se agotaban, recién allí se planteaba con cierta liviandad la posibilidad de hacer algo al respecto. Así surgió esta historia inmortalizada por su fiel amigo "Lobato" Scaloni , hijo de Don Angel Scaloni, a quien llamaban "Lobo" por la ferocidad que alcanzaba bajo los efectos del alcohol que consumía en alto porcentaje diario. Por efecto rebote, por decantación, Jr. fue "bautizado" con el apodo de "Lobato" por ser el cachorro del "Lobo". Obviamente también heredó el vicio aunque siempre fue un curda tranqui, pintoresco. Cierto día que sus bolsillos presentaban una delgadez extrema, patrullando las calles del Cerro (buscando "oportunidades"), surgió la que sería la imagen de la salvación. Este contó que "Nené", anteponiéndole un brazo, le frenó diciendo -Pará,pará,pará...
Acto seguido trabó su mentón con los dedos pulgar e índice y se quedó pensando y mirando fijamente. Luego de algunos segundos, lo que le costó "maquinar" , agregó sonriendo :" Gracias diosito mío", al tiempo que enfocando la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús comenzó a tirar besos. Luego de agradecer volteó la mirada orientándola al mismo lugar que propició el abrupto párate.
En un terreno que estaba frente a la escalinata de la Plaza Flores, en la esquina noreste de las calles Zorrilla y Diego Lamas, pastaba tranquilamente un hermoso ejemplar de la Raza Holando con su cría.
-Hablá, espetó "Lobato". No entiendo un carajo ‘e la vela.
Aún en ascuas, viendo el brillo casi demoníaco en los ojos del "Loco" como también le apodaban, de alguna manera intuyó lo que podría venir. Olfateó un cierto "tufillo" a peligro de maniobra dolosa. Vislumbró que definitiva e irremediablemente, lo que aquel hiciera, derivaría en el viejo y querido "rebalú".
-Sacá el pie del acelerador y bajá un cambio. Seguime que después te explico.
Fruto del precioso don de la inteligencia y la audacia a flor de piel que poseía, con velocidad supersónica, había pergeñado un plan que seguramente fue puliendo a medida que a paso de correcaminata transitaban las cuadras que los llevaría al centro de la ciudad. Asegura Scaloni Jr. que nunca pensó terminar en la imprenta más conocida de la ciudad y menos ver y escuchar lo que pasó. "Nené" fue recibido por el propietario con efusivos abrazos lo que denotaba amistad de larga data. Luego del afectuoso saludo vino un rápido intercambio de recuerdos producto de la última vez que se habían visto, pasando directamente al escritorio.
-Necesito que me prepares los números de una rifa que largo. Dame un lápiz que te paso el texto. Eso sí, dame piola para pagarte ya que me sequé con la compra del premio.
Dos metros más atrás, parado en puntas de pie, "Lobato" oteaba intentando descifrar qué escribía y en qué consistiría el sorteo. Terminada la redacción y hechas las correcciones correspondientes por parte del empresario, acordaron la realización del trabajo en "un par de días" y se despidieron. Recorridos unos diez metros tras la salida del local, "Nené" trató de calmar a su amigo que cada vez entendía menos exigiendo pronta y clara explicación.
-Tas pa'l Vilardebó? ¿De qué rifa hablás? Le mentiste al tipo que ya compraste el premio y no tenés un peso. ¿Con qué pensás pagar la impresión y el armado?
-Aguantate en el molde. El gordo es macanudo y está lleno de oro. Cargaremos el trabajo en la cuenta del olvido. ¡Ja-ja! Tranquilo. Todo saldrá bien. Papá la sabe "lunga".
A los dos días vuelven a la imprenta y ya estaba todo pronto.
-Listo, "Nené". En dos tintas como pediste.
-Fenómeno, gordito. ¡Qué servicio! No en vano has hecho plata. Que Dios te lo pague. Gracias y hasta pronto.
Camino al Cerro, abriendo el bulto, mostró a su incondicional compañero en qué consistía la rifa. Este, devorado por la impaciencia, le arrebató una libreta para leer en voz alta.
"El Instituto de las Hermanas de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro regala al poseedor del bono colaboración cuyas dos cifras coincidan con las del 1er. Premio de la última Lotería del mes de Octubre, una vaca overa negra Holando, la raza lechera por excelencia. Retirar el premio en Zorrilla y Diego Lamas, frente a Plaza Flores. Valor del bono $ 100."
Allí Scaloni Jr. descubre el maquiavélico plan.
-No cuentes conmigo. No tenés "gollete", inmoral. Vas a rifar la vaca sin conocimiento y consentimiento del dueño. Además nunca oí hablar de esas hermanas, es invento tuyo.
-Existen. No seas jodido. Vendemos solo acá en el barrio. Son pocos números y los colocamos a las familias que vienen a la iglesia. Colaboran con una causa justa y tienen la chance de tomar leche a lo guaso. ¡Ja-ja!. Vas a ver. Esto es una pasadita, es pan caliente.
"Nené", gran vivo, para cubrirse trajo tres gurises (hijos de un amigo) de Cien Manzanas cuyas edades oscilaban entre 7 y 12 años. Si la cosa se complicaba eran menores que ya estaban aleccionados para negar lo hecho y también que lo conocían.
En las 4 misas de sábado y domingo, antes del inicio y al finalizar las mismas, anduvieron muy bien. Imagínense, todo el mundo quería colaborar con "las Hermanitas", como ofrecían los chicos. En la siguiente semana con la venta a domicilio fueron colocando el resto. Exactamente en la mañana del día del sorteo liquidaron los cien. El éxito alcanzado significaba que sí o sí habría un ganador. Eso poco importaba e inquietaba al ideólogo de la farsa, quién esa misma noche salió a reventar el "cash" que llegó a sus manos. Luciendo su más fina estampa fue un émulo de Rodolfo Valentino ingresando al cabaret. Buen "jetra", mucha "Glostora" y cigarrillos 100 milímetros importados.
-Esto sí que es vida. ¡Mujeres! ¡A mí!
Para él allí finalizó la historia. Consiguió lo que buscaba y a otra cosa mariposa. Además con lo bien que estaba pasando en ese ambiente que lo transportaba, jamás se le ocurriría pensar en el sorteo o qué número salió. Se enteró por "Lobato" al otro día, a media tarde, cuando este consiguió sacarlo a flote del mar de la resaca en el que estaba sumergido.
-¡Dale muchacho! ¡Qué "pedalín" te agarraste!
-¡"Lobi"! Te perdiste... No quieras saber como estuvo el "bareca"... ¡Mamita!
-¿Averiguaste cuál cayó a la cabeza?
-Nunca; estaba en otra galaxia. ¡Ja-ja! ¿Cuál salió? ¿Quién sacó?
-Doña Filomena. Increíblemente salió el 26, la misa.
-¡Ja-ja-ja! A la misa, a los bautismos y a las reuniones espirituales tendrá que ir para cobrar. ¡Ja-ja-ja! ¡Pobre vieja! Es macanuda, pero...Hay que vivir.
-No sabés como está la pobrecita. Hoy temprano fue a cobrar el premio. Fue por lana y salió esquilada. Medio barrio se enteró. También, con los gritos que le pegó el gringo. Me chusmeó la vecina del terreno, la Clota, que es fina pa' movilizar la sin hueso, que la señora golpeaba las manos y no salía nadie. Tres o cuatro veces hasta que levantó presión y le empezó a dar con el bastón.
- ¿Y?
-Ahí la sintió el gringo que se arrimó de apuro y calentito. Dice Clota que la increpó por la acción y "sobre el pucho" le dijo : "¿Qué m... quiere?
-¿Y la vieja?
-No se achicó y retrucó: "¡Avise! Qué m... quiere usted y respete.
Mientras iba subiendo la voz, sacó de su monedero el número y agitándolo espetó: "Soy la ganadora, aquí está el 26 y ¡entrégueme la vaca!
¡Qué vaca, rifa ni que ocho cuartos! ¡Mándese a mudar vieja "clorosienta"!
¡Yo no rifé ni una vaca!
-Pero acá dice del sorteo de una vaca como esa que está ahí y figura su dirección, así que vaya desatando la Holando.
-Me importa un pito lo que diga en ese papel. Está claro que la estafaron.
Siguió un rato más la disputa. Que sí, que no, que es mía, que la saqué, que llamo a la policía, bla, bla ,bla... Ya casi sin fuerzas para reclamar, con voz quebrada y sollozante, la veterana jugó su última carta.
-Ya que no me da la vaca, recuerde a las hermanitas.
Haga una obra de bien, ¡deme usted la ternerita!
Cuentan los viejos del barrio, que el gringo allí descargó una artillería tan pesada en materia de disparates e insultos, que haría del mismísimo Jorge Corona un bebé de pecho.
Para Diario Salto - Martes 28 de octubre de 2008.






